09 mayo 2020

Historias cortas: luces y sombras



Creyó que estaba a salvo, pero no era así.

Le seguían acompañando sus miedos, su pasado, su historia, sus porqués...

Y era precisamente eso, lo que él quería evitar, ser juzgado por hechos ocurridos tiempos atrás y enterrados en lo más profundo de su alma.

Esos mismos sucesos que sin pretenderlo y sin darse cuenta, se reflejaban al exterior a la mínima ocasión y quedaban nuevamente al descubierto sin haber sido invitados.

Y era cuando no quedaba otra que enfrentarlos de nuevo, que apaciguar esos miedos del pasado o de, simplemente, apagar las luces que daban forma a las sombras.

Siempre, 
Analema

P.D.: sin imagen no hay reflexión, gracias @servaski

07 mayo 2020

Historias cortas: Amanecer


- No me gusta
- ¿Por qué?
- ¡Es horrible!
- Voy a conseguir que no la veas.
- Ja!


- Mira esos mástiles, jugando a ver quien se mantiene más erguido, como si de una competición se tratase.
- Observa el reflejo en el agua, es la forma que tiene el día de avisarte que todo puede cambiar en un momento si prestas atención.
- Distingue esos botes, dispuestos en fila, como si estuvieran en la línea de salida dispuestos a medir sus fuerzas.
- ¿Qué me dices de ese rayo de esperanza que se ve en el horizonte? amanece un nuevo día y es otra oportunidad única para hacer las cosas bien y sentirse orgulloso de uno mismo antes de cerrar los ojos ya en la cama.
- Huele, ¿hueles a sal?, ¿a mar?, ¿a esa sensación de ‘hoy sí!!’?
- Escucha, ¿oyes las gaviotas?, ¿oyes el murmullo del agua al chocar contra el muelle?, ¿oyes el trisar de las golondrinas?
- Cierra los ojos, siente esa ligera brisa de cuando el día está empezando y cargando pilas para sorprendernos.

- ¿Sigues viendo la chimenea?
- No.



Siempre,
Analema 

P.D.: gracias siempre a @servaski por su santa paciencia y por dejarme ‘vestir’ a sus fotografías con palabras.

06 mayo 2020

Historias cortas: Atardecer


Sonaba música instrumental en la habitación.
De esa que en alguna ocasión formó parte de la banda sonora de una película.

Estaba cansado, muy cansado… de la situación, de lo que le había llevado hasta allí, de la vida…

Cerró los ojos con la intención de dejarse ir, pero la imagen que inundó su mente fue la que en tantas y tantas ocasiones había contemplado.

El atardecer sobre la costa de esa isla que le encandiló en una ocasión y que posteriormente le había acogido convirtiéndose en su segundo hogar.

Pensó que tenía gracia que los últimos pensamientos que pasaran por su mente fueran a ser esos,  ya que eran, básicamente, un resumen de su vida en esa remota isla... momentos en solitario, momentos compartidos, era el lugar donde siempre iba para encontrar ese algo de ilusión cuando esta se desvanecía de su camino, era también el espacio donde había derramado lágrimas y lágrimas para dejar salir la tristeza en esos momentos en que nada más servía...  pero siempre, siempre, asociaría esa imagen con un puntito de esperanza que imaginaba aparecía de la nada asomándose por el horizonte.

Y sonrió mientras se imaginaba, una vez más, sentado en esa roca mirando al punto exacto donde el mar se convertía en cielo y pensó lo de siempre, ¿qué ocurrirá mañana?... en esta ocasión sabía la respuesta con absoluta certeza… nada.

Siempre,
Analema

P.D.: sin imagen no hay historia... gracias @servaski

05 mayo 2020

Historias cortas: Abandono


No, no es abandono, es el reflejo de una historia jamás contada.

Él era carpintero.
Humilde pero sincero, con un enorme bigote que no conseguía esconder el amor que sentía por los suyos cuando los contemplaba en silencio.

Ella era, 'sencillamente', ama de casa, era quien conseguía que el día a día transcurriera sin contratiempos, quien se dedicaba a las labores, que una casa en medio del campo, precisaba.

Luego estaban los enanos, eran dos, idénticos pero diferentes, revoltosos e inquietos como cualquier crío de su edad.

El viejo neumático que papá les había colgado del ancestral acebuche en la parte trasera de la casa era su parque privado de juegos, junto con el balón y donde pasaban la mayor parte del día.
En él, balanceándose por turnos, pasarían parte de su infancia y adolescencia.

¿Quién iba a imaginar que el neumático del viejo tractor acabaría siéndoles tan útil?

Un día cualquiera y sin previo aviso, el cielo apareció sobre sus cabezas en plena habitación.
El techo se había desplomado, afortunadamente sobre la mesa del salón.

Se reparó, claro que sí, pero aprovecharon la desgracia y la convirtieron en una oportunidad para poder contemplar la lluvia cuando esta caía sobre sus cabezas y tintineaba sobre el cristal que habían puesto a modo de claraboya para poder disfrutar, básicamente, de las noches estrelladas de verano.

Eran humildes pero felices.

No podían pedir más a la vida, tenían opción diariamente de disfrutar del campo, del día a día en plena naturaleza y enorgullecerse de la vida que llevaban, donde no molestaban a nadie e intentaban ayudar siempre que les era posible, a quien lo necesitara.

Nadie contó jamás su historia… aquí queda…

Siempre,
Analema

P.D.: imagen sustraída sin permiso de aquí  😇

25 abril 2020

Alternativas...



No quisieron llamarlo cuarentena, lo llamaron confinamiento.
Vamos por la segunda cuarentena…

La situación es dispar dependiendo de cual sea la situación de cada uno.

Del ánimo que a día de hoy te quede todavía.
De la superficie que haya disponible en tu hogar.
De si tienes o no balcón.
De si dispones de terraza.
De si puedes disfrutar de un patio.
De si tu jardín da para macetas y alguna que otra planta aromática.
De si tu espacio bajo las estrellas es amplio como para tener hasta piscina.

La situación es, como decía, dispar y heterogénea para cada persona a la que preguntemos.

Una vez establecida la capacidad física de cada uno para afrontar esta situación, entramos en la capacidad mental o psíquica del personal.

Puedes estar jodido desde el día 1.
Puedes haber ido pasando por estados varios desde que todo esto empezó.
Puedes llevarlo razonablemente bien, dada la situación.
Puedes estar eufórico por la oportunidad que se te está ofreciendo.

Y ahí radica la realidad de todos y cada uno de nosotros.
En como afrontamos realmente lo que nos ha tocado vivir.

Los libros de historia hablarán en un futuro de lo que hoy en día acontece.

Hablarán desde la perspectiva de una sociedad privada de libertad durante x días para poner al bien común, por delante de las necesidades personales.

Pero nadie hablará de la oportunidad de aquellos que se adaptaron a la situación aceptando lo que la vida les había puesto en la casilla de salida.

La opción de evaluar la fortaleza de cada uno, de comprobar la capacidad de cambio de uno mismo dadas las nuevas reglas del juego.


Y es que no estamos aquí para aceptar y decir amén.

Estamos para crecer, para continuar, para seguir adelante, para aceptar, modificar y verle el lado bueno… aceptar que esto te está prohibiendo ir a trabajar, pero te da la oportunidad de ver crecer a tus hijos día a día… te está prohibiendo seguir relacionándote con tus amigos, pero te está ofreciendo tiempo para rescatar a esas viejas amistades que tienes algo olvidadas… te está impidiendo seguir asistiendo a clase diariamente, pero te permite dedicar tu tiempo a ese hobby que siempre relegabas y para que el que nunca encontrabas un hueco…

Tienes dos opciones… caes y te dejas arrastrar por la negatividad o aceptas que hay que ir soltando lastre y adaptándose a las nuevas circunstancias porque la partida sigue, porque tu vida sigue y el objetivo sigue siendo el mismo de siempre, sacarle el máximo partido y llegar a la meta orgulloso de uno mismo y con una sonrisa enorme de satisfacción personal.



Segunda cuarentena… ¡¡sorpréndeme!!
Te reto, te espero, ¡¡te ansío!!
¿Qué me vas a enseñar en esta ocasión?

Siempre, 
Analema