28 septiembre 2016

A veces las cosas...




A veces las cosas suceden cuando menos te lo esperas, o cuando más bajas tienes las defensas.

A veces, tanto da si lo tenías planeado o no, tanto da si era un reto o un imprevisto.

Las cosas suceden, sin más… y así debe ser.

Apareciste de la nada, no eras un objetivo, pero estabas en una lista, como cualquier otra opción que se precie.

No había un interés especial en ti, ni por mucho, ni por muy poco.

Eras nueva para mi, eras nada antes de ser algo.

Eras algo así como un desconocido objetivo en el tintero.

Y fue un lunes cualquiera, cuando alguien decidió coger un día de vacaciones, que me llevaron a tu encuentro.

Fue el día en que sin saberlo, una espinita se clavaría en mi corazón y una cruz en mi cuadrícula de ‘aventuras conseguidas’.

Fue una ascensión demasiado calurosa aunque muy disfrutada que llenó mis sentidos de belleza y estampas inolvidables.

Se te veía imponente desde la carretera.
Lejana desde prácticamente cualquier parte.
Pero nos acercamos tímidamente hacia ti.
A veces te daba por esconderte, más si cabe conforme nos íbamos aproximando, desapareciste cuando estuvimos muy cerca de ti y decidimos subir a conquistarte.

Situada en un entorno especial, majestuoso y mágico, realza tu belleza el entorno que te acompaña.

Piedra granítica con formas indescriptibles, inusuales y especiales.

En plena Sierra de Guadarrama, como un habitante más de Manzanares El Real permaneces atenta a todo lo que ocurre y eres testigo de innumerables hechos y acontecimientos que quizá te avergüenzan, otros probablemente te enorgullezcan, pero todos reales y sinceros dentro de la experiencia de los que los viven.

Me tentaron con conquistarte… acepté sin demora y con ilusión… disfruté como nunca de tus alrededores y del paisaje del que gozas a diario.

Pero algo ocurrió al llegar a tu parte más especial… esa chimenea me paralizó… llegué a tu base, subí hasta casi tocarte, pero retrocedí… me entró el pánico, el miedo a lo desconocido, me rajé, me eché para atrás… no se cuales serían las palabras más acertadas, el resumen es que di media vuelta… con cuidado y sin lastimarte, me alejé de ti.

Volveré… se que lo haré… para cabezonería la mía.

Pero volveré cuando no estés acompañada de tanto sol.
Volveré cuando menos te lo esperes.
Regresaré junto a ti cuando me vea con fuerzas para poder sentarme en tu cima y hacerte compañía desde lo más alto.

Querida montaña, querido Yelmo, nos veremos pronto… o tarde… pero nos veremos… palabra.




09 julio 2016

Conexiones...

Tal cual, ni más ni menos, algo que entra en contacto con otro algo para formar un ente mucho mejor, más completo, más pleno.

Las relaciones humanas se basan en conexiones.

Conexiones personales.
Conexiones comerciales.
Conexiones emocionales.

Cuantos más tipos de conexiones consigas unir en una sola persona más sublime será el resultado, más sorprendente.

Y sí, es posible… ¡claro que es posible!

A veces nos llevará toda la vida encontrarla.
En ocasiones diremos adiós a este mundo sin haberlo experimentado.
Quizá seamos de los llamados ‘tipos con suerte’ que viven inmersos en esa situación de forma casi continuada.

Hay muchas y diversas variantes, quizá la tuya no se haya dado todavía, quizá tu conexión esté por llegar, quizá creas que ya la has vivido...  puede resultar que lo que el destino te tiene preparado, sea una vivencia completamente diferente a lo que has experimentado hasta la fecha.

Quizá lo que habías creído ‘lo más’, es simplemente un esbozo de lo que puedes llegar a vivir… ¡y tu sin saberlo!

Y volviendo a esas conexiones, a esa necesidad de formar parte de algo, de alguien… ¿necesidad? Quizá no sea exactamente necesidad, quizá sea la libertad de poder escoger con quien te sientes más tu, más libre, más feliz, más tranquilo, más en paz en todo momento… simplemente esa necesidad de sentir que hoy te faltan menos cosas que ayer.

Lo jodido son las formas que pueden llegar a tomar esas conexiones… quizá salamandras que se arrastran y se apegan a la superficie en donde se encuentran, quizá tiburones que nadan esperando el momento en que alguien se fije en ellos, porque al fin y al cabo, también merecen una caricia, quizá pingüinos escurridizos a la par que nerviosos en busca de su estado ideal, ¿jirafas atentas atentas en todo momento a lo que ocurre a su alrededor?

Sea cual sea la forma de tu conexión…

se intuitivo para poder reconocerla,
se audaz para poder conservarla,
se inteligente para poder disfrutarla,
deléitate mientras puedas, igual que aparecen, pueden desaparecer,
cuídala, protégela… sin pretenderlo es como una extensión de ti mismo,
potencia su fuerza, su poder,
disfruta de su compañía,
saborea los momentos de complicidad,
sorpréndete de las casualidades que aparecen sin que las hayas buscado…

… es una suerte ir por la vida dejando que las conexiones aparezcan dónde y cuándo menos te lo esperas… simplemente estate receptivo… soplan vientos de cambio, se capaz de dejarte envolver y sueña, vive, ¡sonríe!



Siempre,
Analema

07 julio 2016

Mi primer 2.000


Tenía que llegar… estábamos destinados a conocernos… tarde o temprano tenía que suceder…

Y sucedió…
Y pasó…
Y llegó el día…

Fue un día de verano, principio de Julio, con madrugón incluido y sin apenas haber dormido por temas que no vienen al caso.

Me esperabas ahí, altivo, expectante, desafiante.
Como si esperaras burlarte de mi por si quiera osar intentar acercarme a ti.
Por otro lado sabías que era inevitable… no sabes cómo me pongo cuando se me mete algo entre ceja y ceja :-)

No te moviste, desde luego, yo tuve que hacer todo el trabajo… observarte, planearte, dosificar fuerzas, subir, seguir subiendo, entre un bosque de pinos, a pleno sol, ir avanzando y restando desnivel para poder acercarme cada vez más a ti.

En un momento llegué a preguntarme, ¿qué diantres hago yo aquí?

Pero fue pasajero, ¡menos mal!

No eres una montaña al uso… ¿acaso hay montañas al uso? ¿hay montañas modelo?



Supongo que no.
Cada una tenéis lo vuestro.
Cada una sois especiales por diversos motivos... por el terreno, por el paisaje, por la dificultad, por el desnivel, por la pendiente, simplemente por la compañía que tenías cuando saliste de casa esa mañana…

Para mi eras especial por lo mucho que habías tardado en llegar, por lo mucho que te habías resistido… ¡si es que soy una impaciente!

Pero si los persigues, los sueños, se hacen realidad.
Y ahí estabas.
Esbelta.
Esperándome.
Llamándome.

No encontramos prácticamente a nadie durante la subida... por algo elegimos la escalera de emergencia para ir a verte.
Directamente nadie cuando te dejamos... ¡por algo bajamos por donde no había ni camino!
Lástima de la multitud que nos acompañó cuando nos conocimos.
Pero si algo he aprendido a hacer en esta vida es abstraerme de la realidad por muy real que ésta sea.

Ahí estábamos las dos… tú y yo… juntas…

¿Sabes? Sigue llenándome de una forma especial y de energía  cuando por fin nos conocemos… cuando conseguimos fusionarnos en un breve momento en el que te digo, ‘¡llegué! ¡ya estoy aquí!’

Y me embarga la felicidad... ¡no puedo evitar sonreír!
El trabajo bien hecho.
La recompensa al esfuerzo, a mi esfuerzo, a mi ilusión, a haber conseguido ponerte un paisaje de fondo, a ver lo bien acompañada que estás, las vistas de las que disfrutas cada mañana cuando te desperezas y ves que no estamos juntas.

Te envidio, quiero que lo sepas :-)

Y tengo que volver… te empeñaste en bajar las cortinas justamente el día en que subí a verte.
Mis recuerdos y mis fotografías tienen un homogéneo cielo blanco de fondo, tanto norte como sur, tanto este como oeste… fue una sucia jugarreta, que lo sepas, pero te perdono, se que te apetece que vuelva otro día… ¡está hecho! J

Gracias por esperarme.
Gracias por dejarme disfrutarte.
Gracias por permitirme compartir contigo.

Al final, sigo teniendo pendiente mi primer 2.000, ¡resultaste ser un 2.500!

Te quiero igual, no te libras ;-)



Sólo me resta decir...

Gràcies Gòsol
Gràcies Pedraforca
Gràcies Rutes Pirineus

Siempre,
Analema

30 mayo 2016

Trail Menorca Camí de Cavalls

Esto no es la maratón de BCN, en donde unos 20.000 dorsales conquistan las calles.

Esto no es la UTMB, en la que hay un límite de corredores y en donde, si llegas a tener el privilegio de poder participar, tu sueño se habrá convertido en realidad.

Esto no es la Transvulcania, en donde en menos de 75 km tienes más de 4.000m de desnivel positivo.

Señores… para gustos, colores… esto…

Esto es el paraíso.
Esto es una ultra trail en suelo menorquín, el de todos, el que hemos pisado desde niños.
Esto es simular transportarse al pasado y ser un lugareño español abriéndose paso entre la maleza para conseguir llegar al otro lado… es ser un oficial inglés haciendo la ronda de vigilancia para evitar incursiones marinas… es ser un gendarme francés aprovechando y conservando lo que los dos anteriores construyeron y mantuvieron hace siglos…
Esto es dar la vuelta a una isla entera (que se dice rápido).

Nada de alta montaña, nada de km’s y km’s de asfalto, nada de desniveles bestias… esto es diferente, esto es espectacular, esto es sorprendente.

Son playas, barrancos, parcelas y parcelas de rocas y más rocas, esto es paisaje lunar, esto son faros a los que alcanzar y que te acercan cada vez más a la línea de meta, es cruzar urbanizaciones cuando no queda más remedio, es ver como los demás se bañan mientras tu diriges tus pasos lejos del agua transparente y de la ansiada sombra para descansar.

Esto son pinares, sendas, caminos, arena, rocas, algo de asfalto, terreno técnico, escaleras de todo tipo y color… esto es variedad.
Esto es sube, esto es baja, esto es arriba, abajo, nada de ponértelo fácil, nada que pueda parecerse a un paseo. No has estado entrenando para estar día y medio dándote un paseo.

Esto es correr, trotar, caminar, deslizarte, dejarte envolver por el paisaje, por el entorno, por el silencio, por los ánimos recibidos de vez en cuando de algún extraño que se sumerge en tu aventura.

Es sentir que puedes.
Es saber que está en tus manos.
Es ansiar que a la vuelta de la esquina, o un poco más allá de lo que quizá desearías, estará esa carpa en donde van a echarte una mano, a ayudarte, a darte esa sonrisa que no has pedido, esa silla que crees que no necesitas para que descanses y repongas fuerzas.

Es aceptar esos ánimos de desconocidos que se desviven por ti.
Es asumir la información que te dan para poder hacer más llevadero tu camino.
Es empatizar con ellos y agradecerles todo lo que hacen desinteresadamente por ti.
Es abrazar a ese alguien que año tras año está detrás de esos bidones de agua, esperándote con ilusión.

Esto señores, es, ni más ni menos, la Trail Menorca Camí de Cavalls.

Y es mucho más, es sentimiento, es placer, es dolor, es satisfacción, es sufrimiento… sólo tú puedes y debes decidir cual es el mejor adjetivo para definirla.

Es un sueño, es una leyenda que únicamente tú puedes hacer realidad.

¿Te atreves?

Roma no se conquistó en un día, la Trail Menorca Camí de Cavalls puede no conquistarse a la primera, necesita de constancia, dale una oportunidad, o dos, ¡o tres!

Merece la pena. 

Palabra de voluntario.