06 noviembre 2021

Absències…



Vivim en una societat.
Formem part d’una comuna.
Tenim una família.

Ens agradi molt o poc, no vivim, ni podrem viure mai de forma aïllada en aquesta vida.

Sempre tindrem lligams de sang… i propis, que haurem anat escollint durant la vida.

Aquests lligams seran tot lo forts i estables que les nostres accions hagin permès.

Som tant valuosos com la més simple de les nostres accions.

I som tant menyspreables com la més subtil de les nostres indiferències.

Quan ens adonem del que ha passat, serà ja massa tard.

El cor pot perdonar, l’ànima, no.

El temps no ho cura tot.

Podràs aprendre la lliçó i no totnar-la a cometre, però mai podràs tornar enrera.

Tots ens equivoquem, és evident.

Si t’equivoques, repara.

Si has errat, rectifica.

Viu i actúa sempre amb els demés, com t’agradaria que ho fessin amb tú.

De vegades, demà ja és massa tard.

Sempre, 
Analema


19 septiembre 2021

Islandia - Tierra de lecciones y elecciones

Querido Karma…

 

Se que no siempre nos hemos entendido, que hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero ¿era todo esto necesario?

 

Iba a ser un viaje de cambios importantes para mí.

Y realmente lo fue, pero no en la dirección que había imaginado.

 

Empezar una de las vueltas al sol en la tierra de hielo era cuanto menos curioso y sí, fue planeado, como debía ser, pero ya lo de seguir un guión para que todo saliera perfecto lo dejamos para otro día, ¿no?

 

Todo estaba controlado y programado, iba a ser mágico, maravilloso, irrepetible. 

 

Y ciertamente fue irrepetible, pero no mágico ni maravilloso, aunque alguna que otra agradable sorpresa sí me llevé y con eso me quedo.

 

Islandia me trajo momentos de conocimiento interior irrepetibles.

 

Debates conmigo misma que jamás pensé que llegaría a tener.

 

Actitudes que jamás creí posibles.

 

Lidiar con situaciones complejas que en tiempos pasados habrían desembocado, como poco, en el desembarco de Normandía y en esta ocasión resultaron victorias de gran valor para guardar en el palmarés personal.

 

Y es que, con la conciencia tranquila, las tormentas afectan, pero no destrozan.

Con el alma entera, los agravios duelen, pero no dejan marca.

Con el convencimiento de estar actuando de buena fe, los días pasan y las huellas persisten… desaparecerán o permanecerán, dependiendo siempre de nuestro interior.

 

Me quedo con el abrazo sentido y deshecho las felicitaciones falsas y vacías.

Me quedo con el arco iris en la cubierta de un barco bajo un cielo que pronosticaba el fin del mundo y deshecho esos momentos compartidos de tensión y resquemor.

Me quedo con esos amaneceres no compartidos de los que sólo yo disfrutaba.

Me quedo con la ilusión mágica de cada noche por ver una aurora boreal.

Me guardo en la retina esos lugares de ensueño y en el alma esas explicaciones de cómo y porqué las cosas son como son.

Me quedo con las leyendas, historias y cuentos que intentan dar un sentido al pasado.

Me quedo con la capacidad de la isla de cambiar de clima con la facilidad de quien cambia de decisión a la hora de desayunar.

Me quedo con la esperanza de poder ver, en alguna ocasión, todos esos maravillosos parajes cubiertos de blanco.

 

Esperanza que nada ni nadie podrá quitarme, por mucho que tú, querido Karma, te empeñes en eso.

 

Ni el pasado, ni lo que sucedió, tienen cabida en mi mundo… que por algo es mío, único y exclusivamente mío.

 

Fui a vivir momentos que guardar en la retina y más bien me llevo momentos guardados en el alma… que para el crecimiento de uno mismo, son mucho más valiosos.

 

Vuelvo orgullosa de mi yo adulta por su saber hacer y su talante. ¡He aprendido mucho!

Vuelvo triste por mi yo niña que quería disfrutar como en un cuento de hadas de todos esos parajes.

Vuelvo ansiosa por ver si mi yo actual es capaz de implantar las situaciones vividas a la nueva realidad.

 

Islandia ha sido como una dimensión paralela que había que explorar, como cuando pasas de nivel en el videojuego de turno y no sabes donde estará la salida.

Y se ha hecho, se ha explorado, no puedo pedir más.

 

Querido Karma, para la próxima ¿serías tan amable de avisarme cuando el trayecto sea catalogado como complicado, peligroso y/o difícil de transitar? Sería de agradecer.

 

Siempre tuya,

Analema







14 agosto 2021

Influencias, pensamientos y demás

 

Creencias, formas de pensar, ideales... ¿realmente nos son propios?


Habrá algún momento en nuestra vida que nos creamos en posesión de la verdad absoluta.


Luego probablemente avancemos y consigamos ser más tolerantes con el mundo, más flexibles, más empáticos con nosotros mismos y con los demás. Entonces tendremos una opinión, no una verdad.


Quizá consigamos alcanzar el momento en que nos conformemos con escuchar a los demás, sus dialécticas, sus panfletos reivindicativos de uno u otro género y quizá en silencio establezcamos nuestra propia idea sobre el particular.


Pero no nos engañemos, en cualquiera de esas etapas o de las intermedias que cada uno de nosotros pueda experimentar, jamás seremos libres de tener pensamiento propio.


Por el simple hecho de vivir en sociedad, rodeados de propios y extraños, nuestra realidad se ve alterada. También nuestras ideas.


Nuestro pensamiento se ve alienado y contaminado por opiniones ajenas, voluntarias o involuntarias. De las que sabemos que nos afectan e incluso mucho más de las que ignoramos que nos llegan o consiguen afectarnos.


Ergo, ¿podemos en algún momento considerar que nuestras ideas, nuestros pensamientos y ocurrencias son realmente nuestras y no interferencias de todo lo que vivimos, nos cuentan, oímos, leemos, observamos?


¿En algún momento hemos sido o podremos ser libres de pensar por nosotros mismos?


¿Quizá la meditación sea la solución al pensamiento libre y propio?


¿Cuándo conseguimos realizar una meditación profunda, nuestros pensamientos actúan por su cuenta sin la interferencia del mundo consciente?


El precio que hay que pagar por la autenticidad de pensamiento ¿es el vivir en sociedad?


Cuando eres consciente de que ni tan siquiera tus pensamientos te pertenecen... bueno, simplemente, acojona... aún así... seguimos...


Siempre,

Analema


P.D.: gracias a P.J.B. por generar esta reflexión

12 julio 2021

01 julio 2021

Reflexiones ajenas: SER

 

“ Cuando acepto lo que siento se produce una transformación mágica y plena.
Paso a SER “
P.J. Buades


No a ser feliz.
No a ser mejor.
No a ser consciente.

Cuando te abres.
Cuando asumes.
Cuando entiendes.
Cuando aceptas.

Cuando eres consciente de tu verdadero potencial, de la fuerza y la capacidad que tiene tu mente y tu alma, es cuando avanzas, cuando subes de nivel, cuando la ‘nueva’ realidad se abre ante ti.

Pero ese momento no llega un buen día y sin avisar.
No eres capaz de asumir sentimientos y realidades de un día para otro.
Vivimos inmersos en una sociedad que nos limita como especie.
Nos encauza sobre como sentirnos y como comportarnos en cada momento.

Hasta que descubres, más pronto o más tarde, que hay otra forma, que no dependes de nadie, que puedes decidir tú mismo en cada momento como sentirte, cómo gestionarlo y cómo continuar.

Y está bien.
Ser diferente está bien.
Tomar otro camino está bien.
Utilizar la introspección para conocerse está bien.

Cuando nos dedicamos tiempo, nos aislamos y decidimos dedicar un instante a desnudar nuestra alma y vernos desde lo más profundo, es cuando probablemente veamos ante nosotros la posibilidad de crecer, de cambiar, de transformar nuestra forma de ver el mundo, de vernos a nosotros mismo, de aceptarnos y de continuar.

Pero para llegar ahí hay que equivocarse, hay que sufrir, hay que lamentarse, hay que tropezar, hay que enfadarse con el mundo y con uno mismo... porque el camino será más o menos caótico dependiendo de nuestras vivencias, de cuánto tiempo nos hayamos dedicado y a nuestras ganas e ilusiones por seguir adelante, reinventarnos y reencontrarnos.

Y el cambio que se producirá no es signo de debilidad, es señal de madurez.
Es señal de constancia, de querer ver que hay más allá, de no conformarse con lo que uno es y de estar convencido de que se puede mejorar, de que se puede ser más y mejor.

Y es que la lucha no es contra terceros, ni contra el mundo ni tampoco contra la sociedad... la contienda es con uno mismo... por eso es tan jodida.

Es avanzar, cambiar para mejorar, aprender de los errores, tomar decisiones diferentes para llegar a situaciones alternativas.

Es quedarse con lo bueno, desechar lo menos bueno y seguir indagando.

Porque un día llega.
Un día descubres que has mutado.
Que tu piel es la misma, pero lo que cubría ya no.
Y respiras... y sonríes... y sabes que vas en la dirección correcta, porque avanzas a tu ritmo, sin prisas, pero seguro, sin pausa, pero firme.

¿Objetivo cumplido?
Para nada, es un estadio más,  aceptas tu cuerpo, asumes tu realidad, adoptas tus emociones... pero seguro que somos capaces de eso y más... ¿seguimos?

Siempre, 
Analema